viernes, 6 de agosto de 2010

Premio al comentario más gilipollas de la red

Desde hace mucho tiempo pensé en dedicar una entrada al comentario que denotase más imbecilidad por palabra, que fuese utilizado por carne de cañón por diversos políticos liberticidas, sobre todo el oneroso déspota de la alcaldía de Vigo, el señor Abel Ramón Caballero Álvarez. Leyéndolo no os quedará dudas de la clase de borregos que tenemos en España


carla escribió:
Elemental, querido atroma, que diría Sherlock.

Muuuuuchas veces una coerción trabaja por la libertad. La coerción de que no circulen coches por un área declarada petaonal, potencia mi libertad de caminar sin sobresaltos y disfrutar de un certo espacio, rescatado de la barbarie.

La coerción de que no se puedan construir bloques de 40 pisos, potencia mi libertad de disfrutar de una ciudad armónica y a mi medida, que no me oculta los montes que la circundan.

La coerción contra la lengua invasora potencia la libertad de que mi lengua sobreviva, y mi libertad de que yo pueda seguir usándola en el futuro, y mis hijos, y los suyos...

Con la "imposición por encima de la seducción", creo que te haces un pequeño trabalenguas. A mí me seduce mi lengua; me repele la imposición (en media, anuncios, discursos, comunicaciones...) de la lengua imperial. Mucho más bronca, fea y con su carga autoritario-imperial-machista heredada, mantenida por la fuerza económica y el poder imperial; nunca por su seducción intrínseca.

Reflexiona. Déjate seducir por la belleza, no por el poder desnudo, que es siempre cutre, hortera, mugriento.


Conclusiones:

- La autora no ha mordido polvo en su vida, porque eso de hablar de la seducción en una convesación sobre política es de risa

- Los idiomas tienen capacidad para seducir y parece ser que el castellano está falta de ella (¿necesitaría un alargador de pene?)

- No le gustan los desnudos

- En su ciudad parece que se puede ver el monte desde las calles. Y para ello tiene que prohibir a los constructores que hagan lo que le salga del nabo con sus terrenos.

- Lee la primera parte el oneroso déspota de la alcaldía de Vigo ya mencionado antes y peatonaliza todo Vigo como ya está haciendo.

- Tiene un conflicto con una "lengua invasora" ¿los idiomas tienen capacidad para invadir por sí solos?. ¿No se estará refiriendo a otra cosa?

- Odia tanto el automóvil que califica al hecho de que circulen como barbarie

- Y lo más importante, creer que te coercionen produce libertad ¿a quién?. Pues a las ansias derrochadoras y de poder de los desgobiernos. Ellos sí que tienen libertad, nosotros no.

En resumen, un mensaje que adoraría todo político colectivista (el 99,9%)

4 comentarios:

Elentir dijo...

Estos "fachas da lingua" ya no saben qué payasadas inventar para justificar sus fascistadas...

Reboot, El Diablillo Cojuelo dijo...

Esa soplapollas no sabe que gracias a estúpidas ordenanzas como la limitación de la altura de los edificios, los ayuntamientos se forran a costa de encefalogramas planos como ella que tendrán que pagar toda su puta vida una hipoteca.

La coerción implica un desequilibrio que termina pagando el más débil: La soplapollas.

José Enrique dijo...

Al final va a ser verdad. Esta gente parece que les gustase la naturaleza muerta. Pero muerta de verdad. Es decir, entre el niño revoltoso y el discapacitado, elegirían el segundo. No por piedad, sino porque está más quieto y no hay que hacer esfuerzos para que deje de dar la lata.
¿Tendrán idea de a qué tipo de sociedad nos encaminan? Porque llamar barbarie a la circulación es muy fuerte, ¿eh?

Adrien Alonso Dussel dijo...

Creo que eres tú quien has tomado a esta mujer de mala manera. Esta mujer sólo dice que odia cuando los nacionalistas españoles empiezan a decir que la opción es castellano o castellano. Soy antiautonomista, socialista y defensor de la igual y justa convivencia de las lenguas regionales con el castellano. Pero esta mujer seguramente sólo ha tratado de manifestar su descontento hacia los alcaldes ambiciosos en exceso, los que lo urbanizan todo. No entiendo porqué te mofas de ella tan cruelmente. Si no aceptas opiniones diferentes a las tuyas y crees que las tuyas son las mejores no irás a ninguna parte...