sábado, 27 de febrero de 2010

Briga reivindica las amenazas contra Adolfo Dominguez

Aquí están

El esquema viene a ser el siguiente: Como Adolfo Dominguez dice cosas que no les gustan a estos malnacidos le pintarrajean la tienda y punto.

En un ejercicio de populismo e ignorancia que tendría que ser visto con lupa por algún observador sueltan que "paga 26 euros al mes a los de Bangladesh". Ya, pero es que 26 euros aquí no son 26 euros en Bangladesh. Aparte que esto tenderá a erradicarse cuando estos países hayan salido de la pobreza.

Parece que la izquierda esta desea que se mueran de hambre para así someter más facilmente a la población a sus sueños alucinados (cuantos menos son, más fácil es someterlos).

En fin, espero que estos no obtengan algo de poder nunca.

15 comentarios:

Melvin dijo...

Estos tipos parecen empeñados en limitar las posibilidades de desarrollo de los países más pobres, lanzando histriónicas quejas contra fenómenos como la globalización o la expansión de la libertad económica a los mismos.

Muchas empresas multinacionales, son acusadas de obtener colosales beneficios con la "explotación" de trabajadores en el Tercer Mundo. Curioso, si esto es así, cómo es que estas empresas prefieren, no obstante, puestas a elegir, invertir en el Primer Mundo. Olvidan, por un lado, que, aun siendo inferiores los salarios que estas corporaciones pagan en estos países a los que se abonan en el mundo desarrollado, son, no obstante, superiores a los de otros trabajadores de esos mismos países. Por otro, que, incluso así, la productividad en estos países es menor (y, en algunos casos, mucho menor), por la sencilla razón de que, como es lógico, los empleados son mucho menos cualificados que los del mundo desarrollado. No es un lucrativo negocio en la relación inversión-beneficio para las empresas pero, a la vez, se están introduciendo allí novedosos métodos industriales y de producción que, a la larga, benefician a los trabajadores autóctonos, aumentando sus opciones laborales y las posibilidades de que otras corporaciones multinacionales se decidan a invertir en esos países.

Lo que necesita el Tercer Mundo es más libertad de mercado... y menos iluminados que abarroten el Primer Mundo.

Pero, al igual que la idea de la economía entendida como una suma cero, esta teoría del enriquecimiento lucrativo de las compañías del mundo desarrollado mediante la "explotación" de los trabajadores del Tercer Mundo está increiblemente extendida e interiorizada por muchísimos.


Cuidado con la borrasca. En Sevilla nos ha pillado de refilón, hace una buena ventolera paro no llega a tanto.

Espectador dijo...

¿No les gusta una empresa? No compren en ella. Tan sencillo como eso. No hace falta ser violento ni amenazar. Pero parece ser que eso es demasiado elaborado para ellos.

Saludos cordiales.

PS: Ojalá la tormenta perfecta haya pasado sin mayores consecuencias.

AitorL dijo...

Y si este señor tuviera un poquito de vergüenza, se suicidaría. No hay cosa más agresiva que ese asqueroso paternalismo (algo que se puede permitir desde su cómoda posición, por supuesto) que basa su argumento en "dar" y "quitar" trabajo. El tío, sin cortarse un pelo, ha dicho el el trabajador tiene que "ganarse su puesto" día a día. ¡Pues claro que lo hace! ¡Más le vale! En cambio, ¿quién es él para "dar" o "quitar" trabajo? Si él se muriera, los trabajadores seguirían con lo suyo, confeccionando, tejiendo... y, en cambio, él no aporta nada. Sólo es el estorbo que se lleva todos los beneficios.

Él sí que debería ganarse el pan, o por lo menos bajar la cabeza y humillarse ante los trabajadores que le permiten vivir por todo lo alto.

D45 dijo...

" él no aporta nada "
(AitorL)

Basicamente es el dueño y fundador de la empresa que lleva su nombre, el creador de todos los puestos de trabajo que disfrutan los trabajadores y quien decide el futuro de todos esos puestos. Y tiene derecho a dar y quitar trabajo, que para eso paga.

AitorL dijo...

No sabes cuánto me alegra tu franqueza, Daniel, pues ese sistema es precisamente lo que estoy criticando.

¿Hay que acatar sus normas sólo porque sea el-tío-de-la-pasta? Los trabajadores, ¿tienen que convertirse en esclavos de facto sólo porque ese señor puede, si así lo decide, matarlos de hambre?

Sólo quiero aclararte una cosa: ese señor no "crea" puestos de trabajo. Lo que crea es su propio imperio en un suelo que es de todos (llámalo España, Europa, Planeta, me da igual), y para que su imperio funcione, necesita mano de obra. Esa mano de obra, esos medios, podrían utilizarlos los propios trabajadores en su propio beneficio, con lo que los puestos de trabajo serían los mismos y, además, mucho más dignos y estables y, desde luego, mucho mejor pagados (al ahorrarse las enormes plusvalías de las que vive ese impresentable).

Que sea el pueblo el único que tenga derecho a invertir. Que sea el pueblo el único propietario. Y quien quiera hacerse rico QUE TRABAJE, y no que especule con su dinero, sus medios y sus influencias, sometiendo a la clase obrera a su tiranía.

Espectador dijo...

Esa mano de obra, esos medios, podrían utilizarlos los propios trabajadores en su propio beneficio, con lo que los puestos de trabajo serían los mismos y, además, mucho más dignos y estables y, desde luego, mucho mejor pagados (al ahorrarse las enormes plusvalías de las que vive ese impresentable).

Y, ¿por qué no lo hacen? ¿Por qué si están tan mal no se arriesgan a formar sus propias empresas? Subrayo lo del riesgo porque nunca se tiene en cuenta esa parte.

Que sea el pueblo el único que tenga derecho a invertir. Que sea el pueblo el único propietario. Y quien quiera hacerse rico QUE TRABAJE, y no que especule con su dinero, sus medios y sus influencias, sometiendo a la clase obrera a su tiranía.

¿Por qué Adolfo Domínguez -que personalmente no me cae bien, ya ves- no es pueblo? ¿Sabes que fue socialista duramente mucho tiempo y que él también empezó desde abajo? ¿Desde qué momento alguien que no tenía patrimonio anterior o a quién nadie le ha dado dinero para fundar su empresa deja de ser pueblo y se convierte en un "explotador"? ¿Quién es "el pueblo"? ¿"El Pueblo" puede tener plusvalías?

AitorL dijo...

Interesantes cuestiones que paso a responder, Espectador:

Los trabajadores no se arriesgan (concepto que tengo muy en cuenta, no creas) porque no tienen nada que arriesgar. Sólo arriesga quien, aún perdiendo, puede seguir viviendo e incluso puede volver a arriesgar. Yo, por ejemplo, jamás podría montar mi propio negocio (bastante tengo con comer tres veces al día).

Ningún individuo en particular es el pueblo. Sólo somos pueblo todos en conjunto, y por eso el pueblo podría tener plusvalías (porque, en ese caso, los beneficios recaerían sobre los propios trabajadores a la hora de producir riqueza). Por eso la productividad (y, con ella, la riqueza) aumentaría notablemente, pues yo trabajaría más si sé que voy a ganar más que si sé que mi salario siempre va a ser el mismo, y que los beneficios se los lleva otro.

Es un explotador aquél que vive del trabajo de otros, y lo es desde el momento en que empieza a hacerlo. Y aunque sea un mérito tener visión de negocio y/o iniciativa (valores estos que no desdeño en ningún momento) no justifico su superioridad con respecto a otros valores más honorables como el trabajo duro y la dedicación, los cuales son despreciados sistemáticamente. Por poner un ejemplo, creo que merece más recompensa el albañil que trabaja de sol a sol, el camarero que genera 1000€ en un día o el médico que salva miles de vidas, que el empresario que cuenta su dinero desde su casa y ni siquiera sabe cómo funciona su empresa. Y, sin embargo, fíjate en la diferencia de estatus entre estos individuos. Habiendo empezado de cero (que nunca se empieza de cero) o no, sigue sin ser justo.

Espectador dijo...

yo trabajaría más si sé que voy a ganar más que si sé que mi salario siempre va a ser el mismo, y que los beneficios se los lleva otro.

Para eso están algunas figuras jurídicas, como por ejemplo, las cooperativas, pero hay que molestarse en algo más que ir a una oficina y cobrar a fin de mes. Hay que ver perspectivas de mercado, tomar decisiones, arriesgarse... algo que no gusta porque está muy bien intentar partir las plusvalías, pero aquí nadie quiere partir las pérdidas.

Por poner un ejemplo, creo que merece más recompensa el albañil que trabaja de sol a sol, el camarero que genera 1000€ en un día o el médico que salva miles de vidas, que el empresario que cuenta su dinero desde su casa y ni siquiera sabe cómo funciona su empresa.

Pero, ¿tú sabes cómo se gestiona un negocio? Me da que no. NADIE en el mundo empresarial "cuenta su dinero desde su casa" (desde los cambistas medievales) y mucho menos "no sabe cómo funciona su empresa". En primer lugar, porque para tener iniciativa empresarial, lo primero que hay que estudiar es el producto y el sector del mercado al que va dirigido, cosas que no se conocen si uno se queda en casa. En segundo lugar, porque es el empresario el que dentro de los demandantes de empleo elige al/ a los que mejor van a satisfacer las demandas de ese mercado: quién tiene una mejor visión del mercado, quién tiene unos mejores y más actualizados conocimientos sobre producción, marketing, etc. No sólo se arriesga con el dinero que pone, si no también confiando en las personas que contrata y en su conocimiento.

Los que tienen unos conocimientos menos cualificados se arriesgan menos al empezar a trabajar en un negocio, no sólo porque no arriesgan su dinero si no porque, además, en un alto porcentaje se limitan a cumplir órdenes que proceden de arriba, una vez conisderadas las circunstancias jurídicas, económicas, políticas, sociales, publicitarias, etc. Por supuesto que su trabajo no puede estar ligado a los beneficios, porque entonces también lo estaría a las pérdidas y es eso precisamente lo que hace que se prime el riesgo: no todo el mundo está dispuesto a arriesgar lo que recibe a fin de mes, por lo que aquel que sí lo está debe tener un plus.

Habiendo empezado de cero (que nunca se empieza de cero -sic-) o no, sigue sin ser justo.

No, es totalmente justo: él tiene unas condiciones (su visión de la moda, de cómo se debe vestir a una persona, de qué materiales con qué texturas y qué hechuras quedan mejor, etc) que yo no tengo. Así que ¿por qué él no va a cobrar más que yo? Los demás NO se han arriesgado, dejando un trabajo seguro en la empresa de otro, para fundar su empresa y dedicarse a llevar a cabo su sueño de convertirse en modisto y vivir de ello.

(SIGUE)

Espectador dijo...

Dejo para el final las dos perlas de tu escrito:

Ningún individuo en particular es el pueblo. Sólo somos pueblo todos en conjunto

Ya, pero si yo voy a cobrar lo mismo que el de al lado que es tonto, que es vago o que no quiere arriesgarse, perdona pero no trabajo. ¿Por qué? Porque MIS cualidades específicas no se están valorando. No todos tenemos las mismas cualidades (claramente no son lo mismo Claudia Schiffer que María Antonia Iglesias), pero todos sí tenemos algunas cualidades. Es hora de que, en vez de lamentarse con lo injusta que es la vida, cada uno busque las que tennga -pero cada uno, no como pueblo, si no como individuos- y poner esas cualidades en práctica.

Ahora bien, entre esas cualidades hay algunas cualidades que están mejor pagadas que otras. También existimos Cristiano Ronaldo y yo que no sirvo para el fútbol, Leonardo da Vinci, Madonna o Cervantes, con su visión del arte, etc. ¿Y? Precisamente esa es la razón de que lo de "el pueblo" no se sostenga nada bien: cada individuo es único y el pueblo rara vez es algo distinto a "la masa", fácilmente manipulable y borreguil. El individuo, por el contrario, que se preocupa por su situación, se informa, es trabajador, etc, nunca va a querer estar en un ente tan poco determinado como "el pueblo" porque sus especialidades, aquellas que lo hacen único y le dan un valor más allá del ser persona -valor que tenemos todos sólo por nuestra existencia-, desaparecen.

Es un explotador aquél que vive del trabajo de otros, y lo es desde el momento en que empieza a hacerlo.

¿El panadero de la esquina es un explotador porque emplea a 2 chicos que le ayuden? ¿La señora que vende chuches a los niños lo es porque tiene un negocio en el que emplea a otra señora? ¿El chico que abre una zapatería con su dinero -que puede perder y quedarse sin comer 3 veces al día- y emplea a sus tres amigos para que le ayuden -se aprovecha de su trabajo- es también un explotador?

¿Y si ese panadero gana dinero con la panadería -porque realmente es muy bueno haciendo pan- y decide abrir otras cuatro panaderías y emplea a 18 personas?

Mi opinión personal, después de leer lo que has expuesto, es que te has quedado un poco obsoleto y que no tienes mucha idea del mundo empresarial.

PS: SIento el comentario tan largo... o_O

AitorL dijo...

Tienes razón al decir que no tengo mucha idea del mundo empresarial. Sólo una leve corrección: no tengo ni idea de CÓMO MOVERME en ese mundo. No es algo que me enerve ni mucho menos, simplemente no es una de mis cualidades. Como bien has dicho, cada individuo tiene las suyas, y yo tengo las mías. Ahora bien:

Yo no puedo desarrollar las cualidades que CREO que tengo porque no tengo dinero. Moriré sin saber si realmente pude haber sido algo más allá de un mero trabajador, porque jamás tendré el dinero ni el tiempo para ponerlo en práctica. Soy uno de los muchos millones que no tienen nada que arriesgar.

Todo lo que alabas del empresario no es productivo. Me explico: se ocupa de vender un producto sin producirlo. Esta tarea recae sobre sus trabajadores, gracias a ellos, el primero tiene algo que vender. En cambio, si el empresario no existiera, estoy seguro de que los trabajadores sabrían encontrarle destino a su producto. Pero, si no fueran capaces, para eso se crea una administración A SU SERVICIO que se ocupe de esa tarea, además de disponerles los medios adecuados para que puedan desempeñar su trabajo.

Vuelvo a repetir que lo que no es justo es la relación entre empresario y trabajadores: el primero se aprovecha de la situación de necesidad de los segundos para explotarlos, humillarlos y mantenerlos al límite de la subsistencia, mientras se acomoda en su sillón a ver venir el dinero (Bill Gates no sabe programar). Me da igual que me digas que ...lo primero que hay que estudiar es el producto y el sector del mercado al que va dirigido, cosas que no se conocen si uno se queda en casa. En segundo lugar, porque es el empresario el que dentro de los demandantes de empleo elige al/ a los que mejor van a satisfacer las demandas de ese mercado: quién tiene una mejor visión del mercado, quién tiene unos mejores y más actualizados conocimientos sobre producción, marketing, etc. Todas estas pamplinas, si se midieran en esfuerzo, no llegarían ni a la décima parte del que emplean los verdaderos productores, los que ponen en sus manos el producto que él se "dedica" a vender.

Otra cosa de ese riesgo que quiero aclarar es que, si la empresa tiene pérdidas, los trabajadores no cobran. Se decreta suspensión de pagos y a joderse. Eso es lo que hace que el riesgo se convierta en si-tienes-pasta-ponla-que-no-la-vas-a-perder. Por tanto, su trabajo SÍ está ligado a las pérdidas, pero no a los beneficios. Eso por no hablar de la política el-que-sobre-a-la-puta-calle, o harás-lo-que-yo-te-diga-hasta-durmiendo. Lo que estoy criticando con esto es un sistema de TOTAL dependencia de la clase trabajadora con respecto a la burguesía.

(SIGUE)

AitorL dijo...

Por último, quería aclararte algunas cosas con respecto a tu segundo post:

...si yo voy a cobrar lo mismo que el de al lado que es tonto, que es vago o que no quiere arriesgarse, perdona pero no trabajo.

Trabajarás, tú y él, en primer lugar porque estaréis obligados (que para eso el pueblo pone a vuestra disposición todo lo que necesitéis), y en segundo lugar porque, si quieres ganar más, ¡adelante! Tienes la opción de trabajar más.

El pueblo es un ente suficientemente grande como para ser autónomo, heterogéneo e independiente. Gracias a que no todos somos iguales, cada uno puede aportar lo suyo. Ahora bien, lo que hay que hacer es crear un marco justo en el que cada cual colabore en lo suyo y obtenga beneficios en función de su productividad. Pero, desde luego, hay que partir de la IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, y no de la criba por motivos económicos a la que nos vemos sometidos desde que nacemos. El trabajo no sólo es un deber, sino también un derecho: He de trabajar y trabajaré, si se me facilitan los medios adecuados. No sólo porque es mi deber, sino porque lo EXIJO (y reniego de implorar, rogar y pedir un trabajo en el sentido más humillante del término, pues voy a contribuir con mi energía o mi intelecto al desarrollo de mi comunidad, y lo menos que he de exijir es respeto).

Con respecto al explotador:

No es lo mismo un autónomo, que está hasta arriba de deudas y que trabaja quizá el doble que sus trabajadores, que un gran empresario que puede permitirse pagar a un montón de gente para que hagan todo su trabajo. Reconozco que he sido algo simplista en mi anterior afirmación, pero daba por entendidas ciertas cosas.

PD: Perdón por la extensión.

Espectador dijo...

no tengo ni idea de CÓMO MOVERME en ese mundo.

El hecho de que confundas a todos los empresarios con alguno que tiene mucho dinero contradice esa corrección. Si tuvieras algo de idea jamás habrías incluido a todos los empresarios en el mismo saco.

Yo no puedo desarrollar las cualidades que CREO que tengo porque no tengo diner.

Existen los micro-créditos: si realmente quisieras ponerlo a prueba, tendrías las posibilidades de hacerlo. Otra cosa es que no quieras perder la situación actual de seguridad, pero eso no es cuestión de dinero.

se ocupa de vender un producto sin producirlo. Esta tarea recae sobre sus trabajadores, gracias a ellos, el primero tiene algo que vender.

Vale, sigues demostrando que tienes poca idea de lo que hablas. Con la competitividad en el mercado que existe a día de hoy, esas tareas que he mencionado son más importantes que la producción en sí, porque si no vendes el producto, no hay beneficio. Una persona que se dedica a lavar tomates en una fábrica, no sabe ni qué tipo de clientes son los que van a estar más interesados en ese producto ni cómo hacérselo llegar. Ya no digamos en otros productos más especializados (ordenadores, coches...).

si el empresario no existiera, estoy seguro de que los trabajadores sabrían encontrarle destino a su producto. Pero, si no fueran capaces, para eso se crea una administración A SU SERVICIO que se ocupe de esa tarea, además de disponerles los medios adecuados para que puedan desempeñar su trabajo.

Eso es precisamente lo que ocurre en las sociedades cooperativas por ejemplo... y ya sabes lo que ha pasado con muchas de ellas: unos agujeros porque algún "diligente" trabajador metió la mano en la caja. Las posiciones de principio de que unos son muy buenos y otros son muy malos, llevan a santificar a personas que no se lo merecen.

Lo que estoy criticando con esto es un sistema de TOTAL dependencia de la clase trabajadora con respecto a la burguesía.

Convendrá conmigo que lo del riesgo de despido es más que remoto. Salvo en una situación como la que nos encontramos actualmente, precisamente lo que es raro es que una empresa cierre por pérdidas. Casos como el de AirComet (cuyo presidente no es desde luego un modelo de nada bueno), son bastante escasos en situaciones normales. Lo normal es precisamente la situación contraria: trabajadores que, aún no cumpliendo con sus deberes, se siguen aferrando a su puesto de trabajo, jaleados por la santificación del trabajador y la demonización del empresario (sí, también del pequeño y mediano empresario que convenientemente siempre se olvida que existe). Luego puedes decirme que esto se reduce a un lucha de clases: ahora me entero que Adolfo Domínguez o Amancio Ortega, por poner dos ejemplos, eran dos representantes de la burguesía gallega más rancia.

Respecto al riesgo, es necesario añadir además, que vivimos en un país en el que no se considera jamás que sea el propio trabajador, descontento con esa "burguesía" (ciertamente estás un poco atrasado, sólo te falta jurar por Marx, pero no por Groucho, precisamente), quien la deje plantada y monte su negocio. Conozco varios que lo han hecho: les va mejor que en la empresa anterior, pero una vez que son ellos los que tienen que gestionar SU empresa, se les ha pasado bastante eso de la lucha de clases. Ver las cosas no sólo desde el punto de vista "yo mi mío" suele ser bastante higiénico para la mente.

(SIGUE)

Espectador dijo...

desde luego, hay que partir de la IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, y no de la criba por motivos económicos a la que nos vemos sometidos desde que nacemos.

A día de hoy, insisto, existen medios para sacar adelante lo que cada uno quiera, si quiere hacerlo. Pero para eso hace falta enterarse y no quedarse en el sillón. Microcréditos, sociedades laborales (51% del capital obligatoriamente de los trabajdores), sociedades cooperativas... Existen medios, otra cosa, es que la gente no esté muy interesada en ponerlos en práctica, porque el riesgo, te pongas como te pongas, es muchísimo mayor y no sólo eres responsable por tí si no por las personas que dependen de tí.

No sólo porque es mi deber, sino porque lo EXIJO (y reniego de implorar, rogar y pedir un trabajo en el sentido más humillante del término, pues voy a contribuir con mi energía o mi intelecto al desarrollo de mi comunidad, y lo menos que he de exijir es respeto).

Nadie te va a dar el respeto si no te lo ganas. Es así de simple. Los demás podemos respetar tus derechos, pero como individuo no mereces más respeto que el de al lado si no demuestras que efectivamente así es.

Dejo para lo último otra perla:

Trabajarás, tú y él, en primer lugar porque estaréis obligados (que para eso el pueblo pone a vuestra disposición todo lo que necesitéis), y en segundo lugar porque, si quieres ganar más, ¡adelante! Tienes la opción de trabajar más.

O sea que tú ahora tienes derecho y deber de trabajar, pero si está el pueblo yo tendré la obligación de trabajar. ¿Derecho, no? Segundo, en todas las dictaduras comunistas esto se ha puesto por obra. Consecuentemente, el que trabajaba más no cobraba más, porque se consideraba que "el pueblo" tenía más derecho al excedente que el que trabajaba. Así podía "redistribuirlo" a otros que tenían menos posibilidades. Al final, se desincentivaba a los que podían trabajar más (o mejor) y la producción y la productividad bajaban.

Precisamente porque el pueblo es algo abstracto a quien no se puede pedir responsabilidad y dentro del que se pueden refugiar personas viles para manejar a los demás y privarles de su libertad, para mí el "pueblo" tiene poco significado. Son los individuos los que cuentan.

Una última apreciación: los grandes empresarios han llegado ahí desde abajo, en muchos casos, teniendo una vida personal poco indulgente. Sí, es cierto, existen sinvergüenzas, pero como en el resto de los estados sociales. Y digo, estados que no clases, porque uno puede ser empresario hoy y mañana trabajar para otro. Es esa posibilidad de cambio la que es importante, desde mi punto de vista.

Por cierto, ya puestos, ¿por qué alguien que tiene dinero no puede fundar una empresa? ¿Las personas con dinero son ya en sí mismas malas? ¿Se les debería prohibir entrar en el mercado sólo por eso?

AitorL dijo...

El hecho de que confundas a todos los empresarios con alguno que tiene mucho dinero contradice esa corrección. Si tuvieras algo de idea jamás habrías incluido a todos los empresarios en el mismo saco.

Creo haber diferenciado entre el autónomo, el pequeño empresario y el gran empresario. No todos son iguales. Y cuando hablo de los grandes males del empresariado, me refiero al último tipo.

Existen los micro-créditos: si realmente quisieras ponerlo a prueba, tendrías las posibilidades de hacerlo. Otra cosa es que no quieras perder la situación actual de seguridad, pero eso no es cuestión de dinero.

Vale, rectifico. No tengo dinero, pero tampoco quiero empezar una actividad ENDEUDÁNDOME HASTA LAS CEJAS.

Con la competitividad en el mercado que existe a día de hoy, esas tareas que he mencionado son más importantes que la producción en sí, porque si no vendes el producto, no hay beneficio.

¿Nos hemos vuelto locos? ¡Si no produces, no puedes vender! ¡Y si no vendes, a lo mejor no tiene sentido que lo produzcas, pero muy mal se tiene que dar la cosa! Ese es el problema del liberalismo: se queda todo en intermediarios (promociones, publicidad, marketing, merchandising...), continuamente nos bombardean con anuncios de productos que no podemos adquirir porque se han gastado mucha pasta en anunciarlos como para venderlo ahora a precio de coste.

Eso es precisamente lo que ocurre en las sociedades cooperativas por ejemplo... y ya sabes lo que ha pasado con muchas de ellas: unos agujeros porque algún "diligente" trabajador metió la mano en la caja.

Se la cortamos... y la mano también. Ahora en serio, el sistema judicial habría de encargarse de esa persona, pues habría incurrido en un delito al robar el trabajo de sus iguales. No es más que un ladrón. Y ladrones hay en todas partes.

Convendrá conmigo que lo del riesgo de despido es más que remoto.

Pues no. Aun habiendo las trabas que hay a día de hoy, continuamente se dan casos como Vesuvius, una multinacional con sede cerca de mi barrio que, habiendo reducido sus ganancias (ojo, seguía habiendo ganancias), decidió echar el cierre. Resultado: 80 familias muriendo de hambre.

Respecto al riesgo, es necesario añadir además, que vivimos en un país en el que no se considera jamás que sea el propio trabajador, descontento con esa "burguesía" (ciertamente estás un poco atrasado, sólo te falta jurar por Marx, pero no por Groucho, precisamente), quien la deje plantada y monte su negocio. Conozco varios que lo han hecho: les va mejor que en la empresa anterior, pero una vez que son ellos los que tienen que gestionar SU empresa, se les ha pasado bastante eso de la lucha de clases. Ver las cosas no sólo desde el punto de vista "yo mi mío" suele ser bastante higiénico para la mente.

El hecho de que exista movilidad social no significa que sea justo. Básicamente porque, para mantener a la clase empresarial, no podemos ser todos empresarios (a ver quién iba a trabajar, entonces). El cambio de bando no significa que dejen de existir dos bandos antagónicos.

(SIGUE)

AitorL dijo...

Nadie te va a dar el respeto si no te lo ganas. Es así de simple. Los demás podemos respetar tus derechos, pero como individuo no mereces más respeto que el de al lado si no demuestras que efectivamente así es.

Nadie es nadie para "darme" o "quitarme" respeto. Y es cierto que no merezco más respeto que mi vecino, pero es que yo tampoco quiero que puteen a mi vecino. El buscar "más respeto que el resto" es competitivo, y sólo la palabra "competitividad" me da náuseas.

O sea que tú ahora tienes derecho y deber de trabajar, pero si está el pueblo yo tendré la obligación de trabajar. ¿Derecho, no?

Sí, derecho sí. Y doy por hecho que quieres trabajar.

...en todas las dictaduras comunistas esto se ha puesto por obra. Consecuentemente, el que trabajaba más no cobraba más, porque se consideraba que "el pueblo" tenía más derecho al excedente que el que trabajaba. Así podía "redistribuirlo" a otros que tenían menos posibilidades. Al final, se desincentivaba a los que podían trabajar más (o mejor) y la producción y la productividad bajaban.

Esto es un error clásico de síntesis: el pueblo tiene derecho al excedente, para comerciar con él y nutrir a sus individuos. Y el individuo es PARTE de ese pueblo. Si el pueblo crece, el individuo crece con él. En el comunismo NO PUEDE (por definición) haber alguien con menos posibilidades.

Por cierto, ya puestos, ¿por qué alguien que tiene dinero no puede fundar una empresa? ¿Las personas con dinero son ya en sí mismas malas? ¿Se les debería prohibir entrar en el mercado sólo por eso?

Puede fundar una empresa si no va a acaparar mano de obra, medios y energía. Si lo trabaja todo él y no trata el suelo sobre el que trabaja como suyo, puede hacerlo. Pero si se cumplen esas premisas, ni siquiera necesitaría dinero para hacerlo, por eso quedaría obsoleta la premisa si alguien tiene dinero.... Se trata de que nadie tenga más posibilidades de prosperar por tener más dinero.

Me viene a la mente un fragmento de La Senda Del Perdedor de Charles Bukowski que resume muy bien el capitalismo:

-[...]Yo soy el encargado aquí. Mi palabra es ley y sus deseos no significan nada. Si no me gusta algo de usted: la forma en que se ate los zapatos, se peine o se tire pedos, le pondré de patitas en la calle, ¿entendido?
-¡Sí, señor!